CAPRICHOS DE LA NATURALEZA, CAPRICHOS DE VILLAS MARINERAS

#NOSVEMOSPRONTO, MIENTRAS TANTO NOSOTROS TE ACERCAMOS VILLAS MARINERAS

La naturaleza de Villas Marineras es caprichosa, tan caprichosa como bella. Esta característica nos regala fenómenos y paisajes inigualables y únicos. En Villas Marineras podemos disfrutar de calas escondidas, apreciar la fuerza del mar golpeando sus acantilados, observar diferentes especies que buscan el abrigo y la paz en sus marismas, maravillarnos entre sus dunas que se desplazan sigilosamente o sentir el bramido y resoplido del mar formando los “bufones”. Las Villas Marineras son testigos de un mar que exhala salitre, reproduciendo un aroma inconfundible.

Os presentamos 6 caprichos con los que la naturaleza nos agasaja en Villas Marineras.

Bufones de Pría, Llanes: Un auténtico gozo para los sentidos. Se escucha el mar respirar, bramar, lo vemos saltar por encima de nuestras cabezas en una nube de gotas ínfimas, con un resoplido o bufido final que resulta estremecedor y que hace vibrar los acantilados bajo nuestros pies.

Castro Arenes, Ribadesella: Acantilados en los que se percibe la fuerza del mar y nos deja paisajes maravillosos. Se divisa el mar, como una bestia que brama y que saliva espuma.

Playa Os Frades, Baiona: Pequeña playa escondida y secreta para muchos, aunque se encuentra en el casco urbano. Llamada así porque en ella se bañaban los frailes del convento franciscano existente dentro de la fortaleza de Monterreal. Los frailes accedían a su arenal a través de una puerta, que aún hoy se conserva, existente en la muralla. El convento desapareció a mediados del siglo XIX. La playa es ventilada, de aguas transparentes y arena gruesa.

Dunas de la Playa El Puntal, Laredo: Playa dunar en la que la naturaleza, caprichosa, creó este paisaje que rezuma belleza y tiene un alto valor ecológico. Es el cierre del Parque Natural las Marismas de Santoña, Noja y Joyel. Es una playa privilegiada para la práctica de deportes náuticos como el windsurf y kitesurf.

Marisma de Santoña: Más de 20.000 aves de 120 especies diferentes escogen el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel para permanecer temporadas o como lugar de paso en las migraciones. Por su alto valor ecológico estas marismas son un auténtico espectáculo de flora y fauna que merece ser disfrutado.

Embarcaciones en el mar de San Vicente: El Mar Cantábrico, que nos enseña su bravura y nos hace disfrutar paisajes increíbles con olor a salitre y el sonido de las olas que golpean las embarcaciones.

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