De faro en faro por nuestras Villas Marineras #QuédateEnCasa: nosotros te acercamos Villas Marineras

Los faros, construcciones hermosas que servían y sirven de guía a navegantes por las noches y están situados en lugares de la costa de gran belleza. Las Villas Marineras cuentan con estas instalaciones, algunas todavía operativas que guardan historias de noches de mar agitada, barcos misteriosos y naufragios.

700 peldaños nos llevan al Faro del Caballo, de Santoña, en un enclave de aguas turquesas que se pueden ver desde el acantilado del Monte Buciero, en el que se ubica. Desde este faro se observa también la vecina Villa Marinera de Laredo, unida a Santoña por un privilegiado paisaje marítimo. En Santoña se encuentra también el Faro del Pescador.

En San Vicente de la Barquera, el faro Punta de la Silla compatibiliza su labor de vigía y señal para los barcos con la de Centro de Visitantes del Parque Natural de Oyambre, ubicado en las antiguas viviendas de los fareros.

Dando la bienvenida a la Villa de Llanes, se encuentra el Faro de San Antón, que no pierde de vista el mar ni los característicos “Cubos de la Memoria”. Uno de los fareros fue un artista local amante del mar de esta tierra, que lo plasmó en muchas de sus obras.

En Ribadesella, el faro de Tereñes vigila desde la cima del monte Somos mientras permite al visitante observar el cielo tranquilo.

Ya en Galicia, en Baiona, encontramos el Faro Silleiro, que tiene la misión de proteger las embarcaciones en la entrada de la Ría de Vigo por su bocana sur. Este faro, de 1924, sustituye al faro inicial, que con el mismo nombre fue inaugurado en 1866 e iluminaba incansable las noches con una lámpara de mecha y aceite vegetal como combustible. En 1909 se sustituyó el aceite vegetal por petróleo.
El faro actual dispone de una potente lámpara que se deja ver a 40 millas con cielo despejado.

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